Un país imaginario

Quiero contarles una historia.

Es la historia de un pequeño país imaginario.

Este país existe pero no es real.

La leyenda cuenta que su nombre trae causa de una expedición de unos científicos franceses que recorrieron el globo terráqueo buscando una línea imaginaria ¡Vaya locos!

Los franceses –con monóculo, bigote y baguette bajo el brazo– embarcaron un navío desde el puerto de Sevilla rumbo de su disparatada encomienda: el descubrimiento de una línea imaginaria.

Después de años de búsqueda la franceses cesaron en su objetivo. Suspirando… reconocieron la derrota. Los escépticos de Paris tenían razón. Aquella línea imaginaria no existía.

La expedición no fue, sin embargo, en vano.

Los franceses encontraron a su paso un país increíble: gente de distintos colores –rojos, blancos, amarillos, verdes y morados y con combinaciones intermedias infinitas; frutas tropicales y drogas naturales; montañas que explotan, playas negras y blancas; dragones que nadan en el agua y perros con aletas que bucean bajo el mar; civilizaciones que viven dentro de volcanes y que sobreviven terremotos, marejadas, deslaves y otras catástrofes naturales ¡Increíble!

Los franceses estaban anonadados, taciturnos, perplejos.

Los galos quedaron tan impresionados con la belleza, exotismo y singularidad de este país que quisieron en su vuelta contar a sus amigos y la comunidad de doctos en la geografía la magnitud de su descubrimiento ¡Tenemos que volver todos! –clamaron. ¡Tenemos que poner a este país en el mapa! –gritaron.

La desilusión no tardo en llegar. La Academia no escuchó.

Este país no podía existir, no podía ser real.

A pesar de la insistencia de los expedicionarios su descubrimiento no trascendió. El cabo de un poco tiempo, incluso aquellos pocos ilusionados creyentes olvidaron rápidamente el país imaginario. No, no es cierto. Al final no podía ser real.

Aún a día de hoy y 200 años después, los ciudadanos de este país viajan por el mundo reviviendo la experiencia de los expedicionarios franceses. Nadie sabe de donde vienen. Nadie reconoce su acento o su tez ¿España, México, Venezuela, Argentina? Ninguno de los anteriores. Respuesta correcta. Reacción: ¿pero eso no es una línea imaginaria? Decepción; otra vez.

De hecho, a día de hoy, si te fijas muy muy bien en el mapa el país no esta ahí.

La inversión empresarial pasa de largo, las giras de los artistas se lo saltan y nuestras noticias no aparecen en ningún diario internacional; incluso ante el más aberrante escenario kafkiano-orwelliano. El fraude electoral, la corrupción, los terremotos, la destrucción de la democracia, la represión, la violación de los derechos humanos y la censura a la libertad de expresión no existen. Simplemente no están ahí.

Y así es la historia de este país que existe pero no es real.

¿No es acaso el reconocimiento de la existencia de algo por terceros lo que determina la existencia de un objeto? ¿Existimos si nadie nos ve? Quizás en el fondo, no somos más que realismo mágico escrito en verso por García Márquez.

Salud y viento en popa mes amies.

Publicado en Uncategorized | 2 comentarios

Recordando un artículo: “En el 2017…”

Por: Esteban Noboa Carrión

WhatsApp Image 2017-03-24 at 10.49.07

Banderas de AP

Allá por el año 2008, cuando era un novel estudiante del Derecho adentrándome en el estudio de la Democracia y sus instituciones, veía la génesis del proceso llamado “Revolución Ciudadana” con profunda preocupación. La ciudadanía se preparaba para un referéndum en el cual se aprobaría la nueva Constitución impulsada por Rafael Correa y su bancada que diseñó una nueva estructura del Estado. Fue el principio de una década llena de abusos, concentración de poder, persecución política e ilusión de estabilidad generada por el boom petrolero.

Al vaticinar el peligro que representaba Correa y el marco constitucional ideado por él para manejar las riendas del país, me animé a escribir mi primer artículo de opinión llamado “En el 2017…” publicado por Diario El Universo el 4 de diciembre de 2008. En el mismo, hago un esbozo de lo que presumía que iba a pasar hasta el 2017 luego de que Correa cumpla sus dos períodos presidenciales. Hoy vuelvo a él con mucha nostalgia y a la vez mucha ilusión: nostalgia porque lamentablemente los miedos que sembraron Correa y su Constitución se cumplieron casi integralmente (menos el dólar, que afortunadamente se quedó a pesar de su animadversión al mismo) e ilusión porque ahora en 2017 tenemos la oportunidad de cambiar de rumbo hacia la verdadera democracia, la libertad y la prosperidad votando por Guillermo Lasso el 2 de abril, quien se ha comprometido a reformar integralmente la Constitución y a desmontar el andamiaje jurídico correísta.

Si usted en estos 10 años votó por Correa y Alianza País y hoy está completamente arrepentido, se sentirá identificado con el texto y lo invito a la reflexión para nunca más creer en populistas y autoritarios disfrazados de demócratas. Si usted no votó nunca por Correa y Alianza País, reafirme sus convicciones que lo han tenido luchando 10 años y vote por el cambio.

En cualquier caso, aquí les dejo el texto:

“El reloj marca las 8 a.m. del domingo 12 de noviembre del año 2017. Un ciudadano guayaquileño se levanta de su cama listo para acudir a las urnas y cumplir con su obligación de sufragar. Entra en su armario para elegir el atuendo que va a vestir en este día y al sacar un armador con su camisa, logra divisar una tela de color verde llena de polvo, guardada bajo una gran cantidad de ropa. Siente curiosidad por esa tela verde, ya que no recuerda por qué la tiene ahí. Al sacarla de todo el bulto de ropa que la cubría, entiende que es una bandera, la abre y ve una imagen que le estremece hasta los huesos: el robusto rostro de un hombre, y una leyenda con las palabras “Alianza PAIS”. Estas imágenes le traen recuerdos de los últimos ocho años vividos en el Ecuador, bajo una Constitución que fue aprobada con su voto y bajo un Gobierno por el cual también votó. Recuerda los últimos años con profundo pesar, y cómo en el 2008 pensó que su vida iba a cambiar escuchando por todos los medios posibles la publicidad masiva de un Gobierno que prometía todo lo que, ahora, él comprende que era irrealizable. Se acuerda de cómo ingenuamente creyó que el Estado iba a garantizar una educación eficaz y gratuita, y un servicio de salud eficiente. Recuerda la ilusión que le causó la idea de la redistribución de la riqueza y cómo él apoyó que el Estado interfiriera en la economía condicionando a múltiples empresas a trabajar bajo sus términos. Recuerda su antigua moneda: el dólar, que lo protegía de la inflación. Vuelve a la realidad y se lleva la bandera consigo.

Al salir de su casa recoge en la entrada el diario matutino, y en la portada ve al candidato que lidera las encuestas y por el cual va a votar. Examina una vez más, en las líneas del diario, las propuestas de campaña del que será su nuevo representante y resalta algo, que aunque le cause remordimiento, debe aceptarlo como lo que el país necesita. La propuesta de gobierno que resalta de este candidato es la futura convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente para que redacte otra Constitución. El argumento básico de esta propuesta es que la Constitución del 2008 no fue una Constitución de consenso, sino una de partido; que el Estado no tiene los recursos necesarios para mantener a todos los entes públicos que creó esa Constitución; que la Constitución solo debe delinear las bases para la construcción de un Estado para que después las leyes y los reglamentos las desarrollen; que en ocho años el modelo de organización territorial propuesto no ha tenido ningún éxito, es más, ha resultado ser inviable e incoherente; que en el Consejo de Participación Ciudadana no han participado ciudadanos independientes y, por último, que se necesita fomentar el libre mercado, la empresa privada y evitar, en lo que más, la intervención estatal en la economía.

Termina de leer  y está más decidido que nunca. Camina hacia la calle para coger el bus y dirigirse a la junta electoral en la que se le ha asignado votar, y en el camino deposita en un basurero su bandera verde. Al depositarla, nota que en el mismo tacho hay varias banderas iguales a la suya y se pregunta: ¿Tan equivocados estábamos?

Ya en la mesa electoral, vota por el candidato de su elección y pide a Dios que, por favor, esta sea la última vez que un candidato propone otra Constitución y que ya de una vez por todas el Ecuador progrese y tome un rumbo, y deje de renacer cada vez que hay elecciones presidenciales.”

El artículo original puede verse aquí.

Publicado en Uncategorized | 2 comentarios

Inversión española en Latinoamérica: Potencial de la región.

Por Ricardo Lecaro Manrique

@rlecaman

Este artículo fue escrito como investigación para el departamento de Corporate Law de un despacho de Abogados con el que colabore el año pasado. Muchos de sus clientes tienen inversiones y proyectos en Latinoamérica por lo que los abogados no sólo deben conocer las leyes españolas, sino también tener nociones del mercado de inversión principal de sus clientes y conocimiento sobre la favorabilidad de la inversión en distintas regiones del mundo. En el caso de las empresas españolas un gran porcentaje de los proyectos internacionales no europeos se realizan en Latinoamérica, por ello concentran muchos estratégicos de sus esfuerzos en esta región del mundo. Aquí presentó una versión actualizada del mismo. 

Seguir leyendo

Publicado en Derecho, Lecaro, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Estudiar un máster en España: II parte

Por Ricardo Lecaro Manrique

@rlecaman

Si has decidido estudiar un máster de Derecho en España, sea por motivación propia o alentado por las razones que expuse en mi entrada anterior “Estudiar un máster de Derecho en España” el siguiente paso a tomar es la elección de la Universidad y aquí expondré ciertos tips. Estos serán expuestos de las manera más sencilla y sucinta para ayudarte a dar los primeros pasos por el sendero de la titulación del cuarto nivel.

1.- Ranking de universidades.

La primera fuente de información a la que podemos acceder es un buen ranking de universidades. En España el más completo lo publica anualmente el Diario El Mundo en su Ranking de Universidades 2013-14: 250 MÁSTER Y GUÍA COMPLETA DE MBA (Aquí informe completo).

Screen Shot 2013-09-28 at 5.13.51 PM

En este  extracto, a modo de resumen, de los masters jurídicos podemos ver el Top 5 de las especialidades más demandadas: Empresa, Fiscal e Internacional. Además se pueden ver las mejores Universidades en ciertas especialidades relevantes: Propiedad Intelectual, Derecho Deportivo y Laboral.

Si la Universidad que tenías en mente no ha llegado al ranking o la especialización no se encuentra catalogada aquí, no desesperes. La clasificación hecha por el diario no es infalible y pueden existir excelentes universidades, especializaciones y profesores que aún no han sido reconocidos por las investigaciones, lo que hará que necesites de los demás elementos y un poco más de empeño en encontrar tu máster. Eso si, puedes hacerte una idea bastante acertada sobre el nivel de tu programa si es que se encuentra en los primeros puestos de esta lista.

2.- Página web de la universidad.

Normalmente querremos saber quiénes son los profesores, cuál es el precio y las materias o el programa universitario antes de empezar con el papeleo. Para esto, lo mejor es acudir a la fuente prístina.

Una vez en mente tu especialización deberás acudir al todopoderoso Google para ver qué Universidades ofrecen i.e. “Máster en Derecho de Transportes España”; descubrirás que la Universidad de Deusto en Oviedo ofrece un máster en Transporte y Gestión Logística. Revisa el pensum, las materias, el enfoque. Después de investigar un poco quizás no te convenza, sea porque la orientación es muy nacional o tiene una focalización en un sentido que no te interesa, o quizás sí te interese y sea la universidad perfecta para ti. En todo caso, este proceso de investigación puede arrojar increíbles luces sobre lo que cada una ofrece e incluso te ayude a descubrir qué es lo que más te interesa dentro de tu especialidad.

El precio es una parte importantísima en nuestra elección y es evidente que lo encontraremos en la página de la Universidad. El abanico de posibilidades es muy amplio: los precios van desde 3,000 hasta 35,000 euros.

3.- Otras fuentes de información.

Existe un recurso adicional que puede resultar eficaz. Generalmente la búsqueda de artículos en revistas o periódicos sobre las universidades españolas y los masters de derecho nos pueden ofrecer información adicional sobre gente que conoce bien el mercado. Este tipo de artículos son escritos generalmente por páginas especializadas sobre universidades o sobre mercado jurídico, así que estaremos leyendo a alguien que se especializa en el tema. Las páginas más destacadas de este tipo son: Expansión o Lawyerpress.

Aquí un ejemplo de este tipo de artículos que se publicó hace poco en Expansión: “Los futuros abogados estudian a 10.000 kilómetros de Madrid”

4.- Salidas laborales y cuestiones más específicas.

El mejor complemento a una educación extranjera es un experiencia profesional así mismo extranjera. Funciona como un plus fundamental, incluso si sólo son unas prácticas temporales. Si tienes interés en aquello querrás empaparte de conocimiento sobre el mercado laboral y las salidas que cada carrera ofrece. Esta información es algo más complicada de conseguir pero es posible. Normalmente las universidades publican informes de empleo anuales que se pueden conseguir tan fácil como enviando un correo al mail de contacto de admisiones.

En esta línea también hay programas que incluyen un período de prácticas profesionales obligatorias dentro del pensum académico.

Con estos pequeños recursos de información habremos dado importantes pasos hacia la elección de un máster jurídico en España y tendremos una idea mucho más clara de dónde estudiar.

Una vez más, aliento al abogado que quiera completar su formación en el extranjero. La experiencia académica y cultural será inolvidable.

¡Salud y viento en popa!

Publicado en Derecho, Lecaro | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario